Bier in the Wind

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Bier in the Wind

Las rosas son rojas, las violetas azules, las cervezas brotan como margaritas y…evidentemente no sabemos hacer poesía. Ustedes disculpen.

Lo que sí sabemos hacer es armar una selección de cervezas, muy ad hoc para estos tiempos tan calurosos frente a nosotros. Refresquémonos tranquilamente, dejemos que el sabor y la ligereza de los estilos cerveceros primaverales nos transporten a lugares callados, llenos de calma, libres del ajetreo citadino y de paso, nos apaguen la sed.

A los headquarters de The Beer Cow llegan nuevas cervezas, una de ellas desde Holanda. Una empresa muy trabajadora, comprometida socialmente y que llena al mundo de sabor y felicidad con las cervezas que produce. No te la pierdas. 

En The Beer Cow somos apasionados por la buena cerveza, y es precisamente ésta pasión la que nos impulsa a ofrecerte marcas de gran renombre o que te ofrezcan algo más que solo un trago de alcohol. Por eso te hemos traído etiquetas importadas como Brewdog, Ballast Point, Karl Strauss, Alesmith, Stone, Belching Beaver y, quizá la más conocida y controvertida de todas, Mikkeller.  

En ésta ocasión, traemos otra marca de cerveza artesanal que, si bien no es tan sonada en el medio, para aquellos que la conocemos, sabemos que es sinónimo de sabor, sorpresa, controversia (sino, qué chiste) y mucho esfuerzo y dedicación. Hablamos de la cervecería holandesa De Molen. 

‘De Salamander’ fue el nombre con el que Menno Oliver inicio un pequeño negocio, siendo una micro cervecería y tasting room, pero siempre con la convicción de crecer y ofrecer el mejor producto a sus clientes. En el año 2004, un viejo molino de viento –De Arkduif- de la localidad quedo disponible y fue ahí donde Oliver decidió hacer crecer su sueño. De ahí el nombre de la cervecería: De Molen = El Molino.De Molen comienza en 2004, como un proyecto personal de Menno Oliver, quién –como muchos cerveceros alrededor del mundo- estaba cansado de las pocas opciones de cerveza que se ofrecían en su país, no necesariamente malas, pero sí que seguían una línea de estilo muy tranquilo, sin mucho sabor que ofrecer. Definiéndose como una cervecería experimental, cada 6 semanas elaboran una cerveza nueva, distinta a las que ya habían hecho, y quizá esa receta no la vuelvan a repetir… al menos en un buen rato. Los estilos más recurridos son Stout, Barleywine, Pale Ale, Sour, Saison y algunas Lager (principalmente German Pilsners). 

 

 

En 2009 se une al equipo John Brus, llegando a revolucionar la cervecería, principalmente con el objetivo de elevar la producción y llevarla a capacidades suficientes para competir con grandes empresas. Con una capacidad inicial de producción de 8-9 hectolitros, se enfocaron a llevarla a los 4500 hectolitros. En 2011 comienzan con ese objetivo y lo alcanzaron en 2014, una meta que estaba planeada a lograrse en un plazo de 5 años, lo redujeron a 3 años y medio. 

¡Vaya que llevaban buen ritmo!

Para ese entonces, se dio el boom de la cerveza artesanal, tanto en Holanda como en el resto del mundo. Los consumidores empezaban a buscar nuevas y mejores cervezas, por lo tanto, la demanda subía y la producción que tenían en De Molen, ya no era suficiente. El momento de trazar una nueva meta y seguir creciendo, había llegado. Ahora habría que llegar a los 25,000 hectolitros y para eso comenzaron a invertir en equipo suficiente para cubrir esa demanda. Varios fermentadores y más personal fueron la clave para dar ese salto que los ha catapultado a la consolidación y éxito que tienen. 

 

Además, con más de 50 barriles para crianza, De Molen se ha colocado como uno de los principales productores de cervezas añejadas, muchas de las etiquetas que llegan a México son precisamente de esta gama: añejadas en barricas de vino blanco, barricas de vino tinto, barricas de bourbon y barricas de whiskey. Podríamos decir que son su fuerte, quizá.

 

 

Por si fuera poco, siendo una de las cervecerías que más exporta a otros países -entre ellos Japón, Brasil, Noruega, España, India, Canadá, Dinamarca, Polonia, EUA, Bélgica y, por supuesto, México-, la cervecería sigue creciendo para poder cumplir con la demanda y exigencias de los nuevos consumidores. Y no contentos con eso, cubren un hermoso y _ perfil de responsabilidad social, ya que trabajan de mano con la Fundación Philadelphia –en Holanda-, que atiende a más de 8200 personas con discapacidad intelectual distribuidas entre 530 pequeñas ubicaciones a lo largo del país, empleando a varias personas que ayudan con labores como el etiquetado de las botellas, armado y llenado de cajas, la limpieza de la planta y pequeñas labores así que al final hacen la diferencia, en especial en la vida de estos grandes personajes. 

¡Eso es compromiso y no pedazos, señores!

Pronto nos llegarán varias etiquetas de ésta gran cervecería, no te quedes sin probarlas. Ya ves, no solo estas tomando una cerveza cualquiera, estas tomando historia, sabor, calidad, esfuerzo y dedicación. 

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