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¿La cerveza puede caducar?

El consumo de un producto siempre será más placentero cuando dicho producto es fresco: frutas, verduras, algún platillo, etc. Lo mismo pasa con la cerveza, aunque hay algunas excepciones.

Generalmente los productos alimenticios tienen una fecha límite de consumo (fecha de caducidad), después de esa fecha ya no es recomendable consumir el alimento porque puede tener repercusiones importantes en la salud de una persona. La cerveza, nos proporciona una fecha de consumo preferente, y no hay que relacionar este dato con expiración o descomposición como en otro producto que se ingiere.

La mayoría de las cervezas, por no decir todas, están diseñadas para consumirse lo más frescas posible; así es como los Maestros Cerveceros recomiendan y quieren que sea. Por eso mismo se tiene esta ‘fecha de consumo preferente’, para asegurarse que la cerveza tiene los rasgos organolépticos que el cervecero quiere que apreciemos en su producto final. Después de esta fecha, lo que sucede es que comienza un declive de sabores e incluso se desarrollan ciertos defectos en la cerveza: oxidación, gushing (o sobre carbonatación), etc., y por lo tanto los sabores que debíamos apreciar ya no están ahí.

La cerveza no puede descomponerse, al menos no al nivel y en el sentido que otro alimento, por varios factores que inhiben el crecimiento de hongos y bacterias: los escasos nutrientes, el nivel bajo de PH, el dióxido de carbono (o la falta de oxígeno) y el alcohol, entre algunos. Sin embargo, sí se percibe una cierta decadencia de sabores y aromas en ciertos estilos de cerveza (American Lager, Pilsner, Blonde Ale, Pale Ale, IPA, Saison, etc). Por otro lado, hay estilos a los que no les afecta tanto esta situación, e incluso en algunas circunstancias les beneficia ya que armoniza o equilibra más los aromas, sabores y alcohol (Imperial Stout, Imperial Porter, Strong Ale, Barley Wine, Belgian Strong Ale, etc.).

Los factores son muchos y varían -de nuevo- de acuerdo al estilo, pero si está en tus planes dejar añejar una cerveza y no tienes un cuarto acondicionado o una cava, hay 4 pasos sencillos que te pueden ayudar a mantener tu cerveza en buenas condiciones y propiciar esta evolución favorable:

  • Almacenar tu cerveza en un lugar que sea fresco (la temperatura optima es de 3°-4°C). Esto evitara que la cerveza alcance una temperatura que pueda acelerar el proceso químico por el cual el lúpulo se degrada, además que las temperaturas altas propician el ya mencionado gushing.
  • Alejar tu cerveza de la luz solar. Aunque vemos constantemente en muchas tiendas, las botellas de cerveza en aparadores que están al rayo del sol, esto es un error. La luz (en específico, los rayos UV) también degrada los componentes que ayudan como agente conservador en la cerveza y descomponen la química de la misma, haciendo que se desarrollen aromas fétidos o azorrillados. Es lo que comúnmente denominamos como “cerveza quemada”.
  • Tener tu cerveza en un lugar “tranquilo”; es decir, en un lugar donde no pueda ser afectado por vibraciones o de donde no la tengas que mover y por lo tanto estar agitando con el movimiento.
  • Mantener tu cerveza de manera vertical. Aunque en los vinos es costumbre mantener la botella de manera horizontal para mantener hidratado el corcho, en la cerveza no funciona así. De forma vertical aseguramos que el oxígeno (otro enemigo natural de la cerveza) está en contacto con menor cantidad del líquido.

Mientras te animas a llevar a cabo este maravilloso experimento cervecero, nosotros ya tenemos un par de cervezas guardadas en nuestra covacha y esperando el día para poder disfrutarlas. Cuéntanos si ya has añejado alguna cerveza ¿Cuál?

 

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